Posiblemente, y empezaré así este artículo, la emoción que más se va a vivir en el embarazo, el parto y el puerperio, sea el miedo. Algunas, y también algunos, dejarán de leer este artículo porque la palabra esperada sea: Ilusión, alegría, amor, felicidad, luz…

Lo siento por aquellos que ya no estáis leyendo estas palabras, pero sigo pensado que es el miedo. Por supuesto que hay ilusión, por la nueva vida que estas engendrando, amor hacia ti, el otro, alegría…lo hay, no me refiero a que solo se sienta miedo, el ser humano puede sentir infinidad de emociones a la vez, o solo una, o una mezcla de ellas… puedo estar contento por recibir un premio, pero a la vez triste, si al recibirlo recuerdo a aquellos que no están, puedo enfadarme con mi pareja si siento que no me escucha, y a la vez estar apenado por la misma razón, puedo amar a mi hijo pero a la vez enfadarme con él cuando veo que ha pintado la pared con rotulador mientras por dentro me divierte la cara con la que me mira…

Cuando empezamos esta aventura, incluso antes de empezarla, si el embarazo es buscado, empezamos a sentir miedo ante cosas que antes no tomábamos en consideración o que antes nos parecían incluso divertidas.

Primero aparece el miedo a no poder ser madre, a no quedarte embarazada y cuando esto ya ha ocurrido y varias pruebas de embarazo después y una confirmación médica positiva aparecerá el miedo a que algo falle, y en este punto se nos despierta algo muy importante que también nos acompañará el resto de esta aventura: el pensamiento o la creencia de que pase lo que pase, va a ser mi responsabilidad o mi culpa. Si algo pasa en este embarazado, si no llega a término, si sufro un aborto…es mi culpa.

Así también aparece el miedo al parto, al dolor, miedo a no saber hacerlo o no ser capaz de hacerlo; miedo a no saber cuidarlo, a ser una mala madre… y muchísimos más ejemplos que podría nombrar.

El miedo es una emoción que de forma sibilina, si me permitís la palabra, va expandiéndose como un gas por nuestro día a día y va frenando, cambiando y gestionando nuestras acciones cada vez más, podemos “dejar de hacer cosas” o “empezar a hacer otras” por el miedo.

¿Y está mal que empiece a hacer cosas diferentes o deje de hacer otras? NO.

La cuestión no es hacer o dejar de hacer, el problema es cuando no somos conscientes de que lo que hacemos está plagado por el miedo. Si no aceptamos que vivimos con él y nos paramos a mirarlo, a sentirlo, a comprenderlo y buscamos más allá de él, y nos buscamos a nosotras mismas detrás de este miedo, lo que queremos, lo que necesitamos… corremos el riesgo de perdernos en un sinfín de acciones o de no-acciones que en realidad no queremos para nosotras que no nos hacen felices o que nos hacen sentirnos mal, pero que no podemos evitar hacerlas o no hacerlas por el miedo.

Os pondré un ejemplo: todos los días vas a trabajar andando, yo lo hacía, pero cuando te enteras que estás embarazada, empiezas a salir cada día más pronto de tu casa para que la velocidad que llevas andando sea menor, porque no quieres que le pase nada al bebé, repito: yo lo hacía. Y así cada día vas dejando de andar, al trabajo, a la tienda, a casa de un amigo, a un café con las amigas, porque te da miedo que le pase algo al bebé.

Si no tratas el miedo, no lo miras de frente, lo aceptas en tu vida, en tu día a día, y te sientas a buscar dentro de ti, que realmente quieres ir a tomarte ese café con las amigas, puede que un día dejes de ir a tomarte ese café y que poco a poco reduzcas al mínimo tus acciones y tus salidas.

Otro ejemplo: nos gusta la información, saber lo que va a pasar, como van a ir las cosas y cuando nos quedamos embarazadas, empezamos a leer compulsivamente todo lo que cae en nuestras manos sobre embarazo, dietas de embarazo, ejercicios para el embarazo, palabras para el embarazo, técnicas para el parto….¡MADRE MIA TODO LO QUE HAY QUE LEER! Y todo esto está muy bien, la información es poder, pero si no te paras a estudiarte, a sentirte a ti misma y ver lo que necesitas en cada momento, puedes acabar haciendo las 345 ejercicios para el embarazo y el parto, 233 técnicas preparatorias del parto, aprender las 17 formas de parto que hay, o programar un parto con el que tú no te sientas cómoda o feliz, porque “alguien dice” o “millones de personas dicen” que es LO MEJOR.

No se trata de lo que hagas o no, se trata que desde tu libertad y la confianza en ti misma y en lo que quieras, puedas elegir o no aquello que quieras que pase o no, y eso es lo que te quita el miedo: la libertad.